El año 1924 la Diputación Foral de Navarra encarga al ingeniero Daniel Nagore, la recogida y recopilación de los testimonios orales relativos a las vías pecuarias de Navarra. Esta búsqueda por todos los pueblos de Navarra se plasmó en el llamado Libro General de Cañadas, que sirvió para legislar sobre su mantenimiento en una época en que la importancia de la lana iba decayendo y los continuos roturos estaban afectando de forma alarmante a muchas de las cañadas.
Nagore dividió estas rutas del ganado en Cañadas Reales, Traviesas, Pasadas y Ramales, basándose en su criterio técnico, prescindiendo de la tradición oral y de la documentación. A la cañada que atraviesa el término de Eulz la denomina Pasada 47, aunque en el pueblo siempre se le ha llamado la Cañada y el Camino Real. Circunstancia que corrobora la documentación, donde aparecen las mismas denominaciones. Igualmente, hasta hace un par de décadas se conservaba una muga en el paraje de la Balsa Nueva, en la cual se leían claramente las letras: “Cda”.
Así pues, siguiendo a Nagore, esta Cañada (Pasada 47) arrancaba de la Cañada Real de Imas a Irache en la falda de Montejurra y cruzaba los cascos urbanos de Azqueta, Igúzquiza y Zufía antes de entrar en el término de Eulz. Su discurrir por el término concejil conserva el mismo trayecto que en aquella época. Tras dejar nuestro término, pasa junto al pueblo de Larrión y continúa por el paraje de Txiputxa hasta cruzar el Urederra por el puente de la carretera a Galdeano, ya en término de Amillano. Prosigue su trayecto cerca de la ermita de san Blas y por el paraje de Inzura sube a Ameskoa para acceder definitivamente a Urbasa.
Igualmente, por el desfiladero de San Fausto entra en término de Allín la Pasada 48, procedente de Estella. Cuando el terreno lo permite la cañada dejaba la carretera y pasaba al lado del monte siguiendo así hasta la zona de la Venta. Ahí presentaba dos variantes, una entraba en Larrión por el puente para unirse a la cañada de Eulz y la otra seguía la carretera para efectuar esa unión en el cruce de Etxabarri. Hasta los años 60 se recuerda que por esta cañada pasaban algunos rebaños con dirección a la sierra de Urbasa. También conviene comentar que hace unos años, un técnico del Gobierno de Navarra comentó al Concejo de Eulz la posibilidad de volver a habilitar esta cañada por el Camino de Estella, pero sin ningún tipo de compensación. Por suerte, parece ser que fue un comentario intrascendente.
En el habla de esta tierra utilizamos indistintamente la palabra cañada para referirnos a la vía pecuaria como para designar a los rebaños que trashumaban por ellas. Aunque en la primera mitad del S. XX la importancia de la lana había decaído fuertemente, fue habitual el paso de numerosas cañadas ovinas hacia los pastos de Urbasa. Al pasar por el pueblo debían pagar una tasa acorde con el tamaño del rebaño, por ello en 1926 se constata un pago a Julián Legarda por encargarse de cobrar las cañadas. Este trabajo siempre era ingrato ya que con frecuencia trataban con pastores asalariados, muy trotados por la vida, con mucho más atrevimiento y descaro que los vecinos del pueblo.
Aunque las cañadas tenían lugares con agua para dormir, también recuerdan que a principios de siglo algún rebaño pernoctó en la zona de Larrelaza, junto a la Balsa. Evidentemente, en una época en que todo estaba reglamentado, esas pernoctaciones eran toleradas por el pueblo, ya fuera por el estiércol producido en estas dormideras o por cualquier otra compensación.
Finalmente, aunque no aparece en el estudio de Nagore, la tradición oral de Yerri recoge otra vía pecuaria, de trazado transversal, que se unía a la Tauste-Andía entre Azcona y Lezaun. Pasaba junto a la desaparecida Venta Josilario (José Hilario) en la zona de Elkai y continuaba su descenso entre Iruñela e Ibiricu. Tras cruzar Abarzuza llegaba a Allin por el Puerto de Eraul para unirse en Larrión con la cañada de Eulz. La conocían como la Cañadica y comentaban que su origen estaba en el señorío de Learza, probablemente por haber visto algún rebaño de ese lugar pasar hacia los pastos de Andía, de mejor calidad que los de Urbasa.